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PAP y test de HPV: cada cuánto hay que hacerlo y por qué son tan importantes

¿Cada cuánto hay que hacerse el PAP o el test de HPV? Conocé qué recomiendan las guías en Argentina y por qué estos estudios son fundamentales para prevenir el cáncer de cuello uterino.

PAP y test de HPV: cada cuánto hay que hacerlo y por qué son tan importantes

"Hace años que no me hago el PAP... ¿todavía es necesario?"

Otras creen que, si no tienen síntomas, no hace falta realizar controles. Sin embargo, el cáncer de cuello uterino suele desarrollarse lentamente y, durante muchos años, puede no producir ninguna molestia.

Por eso, los controles ginecológicos periódicos siguen siendo una de las herramientas más importantes para la prevención.

¿Cuál es la diferencia entre el PAP y el test de HPV?

Aunque muchas veces se nombran juntos, no son el mismo estudio.

PAP (Papanicolaou)

El PAP analiza las células del cuello del útero para detectar cambios que podrían convertirse en lesiones si no se controlan. Su objetivo es identificar alteraciones antes de que aparezca un cáncer.

Test de HPV

El test de HPV detecta la presencia del Virus del Papiloma Humano (HPV), responsable de la gran mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino.

Es decir:

  • El PAP busca cambios en las células.
  • El test de HPV busca detectar el virus que puede producir esos cambios.

Ambos estudios son herramientas de prevención y, en muchos casos, se complementan.

¿Qué recomiendan las guías en Argentina?

Según el Instituto Nacional del Cáncer (INC) y el Ministerio de Salud de la Nación, las recomendaciones para mujeres con riesgo habitual son:

  • PAP (Papanicolaou)
    • Se recomienda comenzar a partir de los 25 años.
    • Si los dos primeros PAP realizados con un año de diferencia son normales, luego puede repetirse cada 3 años.
    • Durante el embarazo, el PAP continúa siendo el estudio recomendado cuando corresponde realizar el tamizaje.
  • Test de HPV
    • Se recomienda a partir de los 30 años.
    • Si el resultado es negativo, puede repetirse cada 5 años.
    • Si el resultado es positivo, será el profesional quien indique los estudios omplementarios necesarios, que pueden incluir un PAP y, según el caso, una colposcopía u otros estudios.

Importante: Estas recomendaciones corresponden a mujeres con riesgo habitual. Si tenés antecedentes de lesiones en el cuello del útero, inmunosupresión, resultados anormales previos u otras condiciones particulares, el esquema de seguimiento puede ser diferente. La frecuencia de los controles siempre debe definirse junto a tu profesional de salud.

¿Y si no tengo síntomas?

Precisamente ahí está la importancia del control. Las lesiones producidas por el HPV suelen evolucionar lentamente y, en la mayoría de los casos, no generan síntomas durante muchos años. Esperar a sentir dolor o sangrado puede significar llegar tarde al diagnóstico. La prevención busca detectar los cambios antes de que aparezcan los síntomas.

¿Tener HPV significa tener cáncer?

No.

Y este es uno de los mitos más frecuentes. El HPV es una infección muy común. Se estima que la mayoría de las personas sexualmente activas tendrá contacto con el virus en algún momento de su vida. En la mayoría de los casos, el propio sistema inmunológico elimina la infección de manera espontánea. Solo una pequeña proporción de las infecciones persiste en el tiempo y puede favorecer la aparición de lesiones que requieren seguimiento. Por eso es tan importante realizar los controles recomendados. La vacuna contra el HPV también previene. La vacunación representa una de las estrategias más efectivas para disminuir el riesgo de desarrollar lesiones relacionadas con el HPV.

Sin embargo, recibir la vacuna no reemplaza los controles ginecológicos. Las mujeres vacunadas también deben seguir las recomendaciones de tamizaje correspondientes a su edad. La prevención empieza antes de que aparezcan los síntomas. Uno de los mayores avances de la ginecología moderna es que hoy podemos detectar lesiones muchos años antes de que se transformen en un problema mayor.

Por eso, asistir a los controles no significa buscar una enfermedad. Significa cuidar tu salud antes de que aparezcan los síntomas. Como médica, una de las cosas que más valoro es acompañar a las mujeres desde la prevención. Muchas veces, un estudio realizado a tiempo evita tratamientos más complejos en el futuro.

La mejor herramienta contra el cáncer de cuello uterino sigue siendo la prevención. Realizar los controles en el momento indicado permite detectar lesiones de forma temprana y actuar antes de que se conviertan en un problema mayor. Si hace tiempo que no realizás tu control ginecológico o tenés dudas sobre cuál es el estudio más adecuado para vos, una consulta puede ayudarte a definir el seguimiento según tu edad, tus antecedentes y tus necesidades. Cuidar tu salud también es hacerte los controles cuando corresponde.


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